primera parte
En una montaña azotada por la claridad de la luna, se encontraba la soledad, contemplando su dicha, mientras observaba al horizonte una pequeña ciudad que tenia un aspecto de pesebre desde las alturas, donde las pobres luces de los faroles de las casas acentuaban el amarillo del sol ausente.
Allí con la dicha de estar con su YO, de ser ella misma contra un mundo lleno de pobreza existencial y ser lo que se quiere a pesar de ser rechazada por todos; es darse un tiempo para ella, para sus pensamientos y sus sentimientos otorgándose así un ambiente maravilloso propio para ella, el silencio, la tranquilidad y hasta un poco de misterio son las formas de conseguir ese ambiente tan preciado para ella. Durante ese lapso todo se le desborda desde la mismísima alma hasta los desnudos pies de un desplazado cuerpo, vació de felicidad verdadera, ésa, la que acostumbran tener en todo momento los simples hombres.
Mientras la soledad definía su esencia entre la de los simples hombres, un inoportuno saludo la distrajo y la sorprendió a ella, de inmediato se apresuro a buscar la causa de recién interrupción que abrutaba tan lindo momento, a solo unos cuantos pasos de la espalda de la soledad se encontraba la causa, era el silencioso anhelo, con su aliento de cansancio y con un traje desgastado, ¡tanto!, que paso por un andrajoso. A diferencia entre la presencia de este con la soledad era que esta estaba con su cuerpo desnudo por su media virginidad, esa que ha tenido entre los hombres, por que estos nunca la quieren abrazar, ni besar y mucho menos poseerla… y la apariencia del anhelo se debe a que es muy apetecido entre los hombres ya que todos quieren una oportunidad de alcanzar un sueño, pero como la mayoría de los hombres nunca le dan buen uso, ya que siempre han maltratado, irrespetado y abusado a este personaje tan solicitado.
El anhelo a pesar de su aspecto traía una gran sonrisa, su cara era de una satisfacción inexplicable para la soledad en esos momentos. Fue algo fortuito para ella, por que nunca había tenido un encuentro tan cercano con el renombrado anhelo por así llamarlo. Era una completa sorpresa para la soledad, pero para este no parecía serlo; por que el quería encontrar a la soledad eso justificaba su sonrisa a pesar de su cansancio.
Allí con la dicha de estar con su YO, de ser ella misma contra un mundo lleno de pobreza existencial y ser lo que se quiere a pesar de ser rechazada por todos; es darse un tiempo para ella, para sus pensamientos y sus sentimientos otorgándose así un ambiente maravilloso propio para ella, el silencio, la tranquilidad y hasta un poco de misterio son las formas de conseguir ese ambiente tan preciado para ella. Durante ese lapso todo se le desborda desde la mismísima alma hasta los desnudos pies de un desplazado cuerpo, vació de felicidad verdadera, ésa, la que acostumbran tener en todo momento los simples hombres.
Mientras la soledad definía su esencia entre la de los simples hombres, un inoportuno saludo la distrajo y la sorprendió a ella, de inmediato se apresuro a buscar la causa de recién interrupción que abrutaba tan lindo momento, a solo unos cuantos pasos de la espalda de la soledad se encontraba la causa, era el silencioso anhelo, con su aliento de cansancio y con un traje desgastado, ¡tanto!, que paso por un andrajoso. A diferencia entre la presencia de este con la soledad era que esta estaba con su cuerpo desnudo por su media virginidad, esa que ha tenido entre los hombres, por que estos nunca la quieren abrazar, ni besar y mucho menos poseerla… y la apariencia del anhelo se debe a que es muy apetecido entre los hombres ya que todos quieren una oportunidad de alcanzar un sueño, pero como la mayoría de los hombres nunca le dan buen uso, ya que siempre han maltratado, irrespetado y abusado a este personaje tan solicitado.
El anhelo a pesar de su aspecto traía una gran sonrisa, su cara era de una satisfacción inexplicable para la soledad en esos momentos. Fue algo fortuito para ella, por que nunca había tenido un encuentro tan cercano con el renombrado anhelo por así llamarlo. Era una completa sorpresa para la soledad, pero para este no parecía serlo; por que el quería encontrar a la soledad eso justificaba su sonrisa a pesar de su cansancio.
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