Hoy acostado en ajenas sabanas, pensando en cosas ¿qué ni sé por qué?, camino en el pasado tratando de encontrar algo que de respuesta al interrogante de mi vida, aquel que trasciende a todos y cada uno de los pecados de mi existencia, a veces llego a la brusquedad de sentirme el cuerpo maldito y sentir que mi alma yace en la obra que se construye para dar en ella sepultura a mi cadáver en triste vida, dándole motivos así, a que la felicidad se aleje a pasos gigantes de mi.
Yo presiento que muchos de nosotros estamos en una gran necrópolis, en la cual somos perseguidos por nuestras sombras y por espíritus que tratan de escupir verdades, pero que al mismo tiempo nos atormentan, dejándonos en el nihilismo total, convirtiendo el sueño en grandes archivos de inquietudes, pasando a ser criaturas del insomnio llevándonos a instigar en los oscuros callejones de los vicios, a las inconclusas búsquedas en los tejados de nuestras habitaciones.
Todo con el atrevimiento de colocar en voz de los ojos la realidad que se vive y de ser lo que se siente en vez de ser lo que se piense. Las gratitudes regocijan tu esencia, ya que el existir jala con fuertes cadenas la felicidad; nunca has llegado a concluir que será lo que te hará feliz, cualquier cosa que sea, todo lo reivindicará el yo, todo lo relevará la pasión que cada uno posea; no es esta la gran solución de mi vida, pero si contribuirá como analgésico contra el dolor de tratar existir.
CÉLIBE 2004
22/12/2004
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1 Comments:
YO TRATÉ Y MORÍ EN EL INTENTO.
QUE VIVA LA NECROPOLIS.
QUE VIVAN LOS HOMUNCULOS.
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